Este grabado no es solo una pieza representativa del género ukiyo-e, sino también una valiosa ventana a la vida social y cultural de la ciudad de Edo a principios del siglo XIX. Este análisis analiza que Asukayama no es meramente una vista pintoresca, sino un calculado documento social que codifica la relación entre el shogunato y el pueblo, al tiempo que marca un punto de inflexión crucial en la evolución de Hokusai hacia el maestro del paisaje.
