El grabado Fūryū kodakara (Elegantes Tesoros Infantiles) de Utamaro II es una obra que, a primera vista, nos ofrece una ventana a la intimidad de un hogar del Período Edo, capturando un delicado momento de instrucción entre una madre y su hija. La escena, de una apacible belleza, parece una simple representación costumbrista. Sin embargo, un análisis más profundo revela que esta pieza es un punto de confluencia entre la herencia artística de un gran maestro del ukiyo-e y la documentación de una arraigada práctica cultural.

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