En 1868 con solo 15 años, el joven príncipe Mutsuhito se proclamó emperador y, pocos meses después, el 19 de septiembre de 1868, modificó el nombre de la capital del país, que durante siglos se había denominado Edo,  para llamarla Tokio, que significa «capital oriental», aunque su corte seguiría estando en Kioto como capital imperial.

Mutsuhito fue coronado formalmente en Kioto el 15 de octubre de 1869 (una ceremonia que se había pospuesto desde el año anterior debido a los disturbios civiles). Poco antes de la coronación, anunció que la nueva era, o nengō, se llamaría Meiji  que significa «gobierno ilustrado”. Poco después de su coronación, el Emperador decidió visitar Tokio por primera vez, viajando por carretera.  El recorrido se convirtió en un acontecimiento único, que despertó la máxima expectación entre sus súbditos, ya que los emperadores japoneses prácticamente nunca abandonaban el recinto de su palacio, gosho,  en Kioto y cuando lo hacían, era por motivos excepcionales como el incendio del palacio o su retirada a un monasterio.

Figura 1: 12 vistas de Tokio. Entrado del emperador en el Palacio en Tokio.
Kunimatsu IV (1848–1920). 1868. Editor Tsuta Kichizo. Colección Bujalance

Durante el viaje, el emperador iba sentado en un horen, una especie de palanquín que el emperador utilizaba en viajes fuera del palacio. El magnífico horen imperial, a hombros de una gran cantidad de hombres, llevaba sus persianas abatidas, por lo que era imposible ver al emperador.  Sin embargo, durante el camino la gente se amontonaba a su paso.  

El trayecto había despertado una gran curiosidad porque era la primera vez en la historia que el pueblo tenía la ocasión de estar cerca de la divina presencia del emperador y esa presencia invisible magnificaba su figura. La expectación aumentaba en las distintas paradas que la comitiva tuvo que realizar.

El emperador llegó a Tokio final de noviembre y para celebrarlo se distribuyó sake entre los habitantes de la ciudad. La población de Tokio esperaba con ansiedad esa visita imperial en la que tenía puestas sus esperanzas como remedio a su decaimiento. Tokio había sido el sitio de la corte shōgun y con la abolición del shogunato se temía que la ciudad fuera en declive. No sería hasta 1889 cuando se tomó la decisión final de trasladar la capital del país a Tokio. 

Figura 2: 12 vistas de Tokio. Paso de la procesión por el distrito de Tsumachi.
Kunimatsu IV (1848–1920). 1868. Editor Tsuta Kichizo. Colección Bujalance

Ante un acontecimiento tan extraordinario, los de editores de ukiyo-e, se apresuraron a encargar a distintos artistas que lo inmortalizaran con sus pinturas, de las que se realizaron grabados. Sin embargo, se trata de grabados sueltos que reflejan la magnificencia del horen o uno u otro momento del traslado, pero resulta difícil encontrar una serie de grabados que lo reflejen un conjunto del viaje.

Una de esas raras series es la denominada “Doce vistas de Tokio”, que fue encargada por el editor Tsuta Kichizo a los artista  Kuniteru II y Kunimasa IV para representar la entrada del emperador en Tokio, destacando los lugares emblemáticos de la ciudad antes de llegar al Palacio Imperial.

Las imágenes reflejan la procesión del traslado con los miles de hombres que la componían, en algunas de las imágenes aparece el impresionante horen donde iba el emperador.

Para que no existan dudas sobre la serie, todos los grabados llevan, a modo de marco, una cenefa azul adornada con la flor de crisantemo, que es el mon o sello usado por los miembros de la familia imperial japonesa.

Figura 3: 12 vistas de Tokio. Paso de la procesión por el rio Ryogoku.
Kuniteru II (1829-74). 1868. Editor Tsuta Kichizo. Colección Bujalance

La Figura 3 representa el paso de la procesión por el rio Ryogoku antes de entrar en Tokio. El ancho del río por donde se cruzaba era de 106 metros. Para el paso del emperador se alinearon 36 barcos fluviales uno al lado del otro y se fijaron conectándolos con pilotes y cuerdas. Encima les colocaron tablas y las cubrieron con arena para evitar que los caballos resbalaran.

Figura 4: 12 vistas de Tokio. Paso de la procesión por el hotel Tsukiji Hoterukan.
Kuniteru II (1829-74). 1868. Editor Tsuta Kichizo. Colección Bujalance

En la Figura 4 se puede ver un edificio situado en la orilla del rio Ryogoku. Se trata del hotel Tsukiji Hoterukan inaugurado 1868, que construyó Shimizu Kisuke II adoptando la arquitectura occidental. Fue el primer edificio de estilo occidental de Tokio y fue demolido cuatro años después de inaugurarlo.

Figura 5: 12 vistas de Tokio. Paso de la procesión por el puente Gofuku.
Kunimatsu IV (1848–1920). 1868. Editor Tsuta Kichizo. Colección Bujalance

En la Figura 5 aparece la comitiva pasando por el célebre puente Gofuku que había sido construido en 1629  para cruzar el foso que protegía el centro de la ciudad, También se puede ver pintada la puerta denominada Kuremonobashi.

Figura 6: 12 vistas de Tokio. Paso de la procesión por templo Sensō-ji Kanno.
Kuniteru II (1829-74). 1868. Editor Tsuta Kichizo. Colección Bujalance

La Figura 6 representa al Sensō-ji Kannon, el templo budista localizado en la zona de Asakusa en Tokio que es el más antiguo y uno de los más importantes de la ciudad.  Pertenece a la secta budista Tendai y está dedicado a Kannon Bosatsu, cuyo nombre significa “el Señor que mira hacia abajo”.  Es la figura de Buda que cuenta con más devoto y puede adoptar hasta 33 representaciones diferentes que aparecen en diferentes rutas de peregrinaje, como de los Treinta y Tres Templos de Shikoku, o los Treinta y Cuatro Templos de Chichibu.  Actualmente Sensō-ji Kannon es uno de los monumentos más visitado del mundo, con más de 30 millones de visitantes al año.

Doce vistas de Tokio

Post navigation