A principios del siglo XVIII, el sumo se convirtió en un deporte de profesionales muy popular y loa luchadores en auténticos héroes, hasta tal punto que se les concedió el rango de samurái. Esta era de esplendor del sumo llevó aparejada la creación de un nuevo género de estampas ukiyo-e, denominadas sumo-e. En ellas se representaban retratos de cuerpo entero de luchadores de sumo, con ropa de calle o en pleno combate, así como imágenes de determinados momentos de la lucha e incluso de estadios enteros en los que se celebraba la lucha de sumos con los espectadores. Al mismo tiempo, en el teatro de Kabuki se incluyeron personajes de luchadores de sumo en la trama de la obra.

Competición de Sumo. Kuniteru II (1829-74), 1870. Colección Bujalance.

Durante 50 años, 1775-1825, los grabados sobre el sumo fueron diseñados casi exclusivamente por la escuela de ukiyo-e Katsukawa, pero este predominio terminó en la segunda mitad de la década de 1820. Durante el resto de la era Edo y durante el período Meiji, los grabados de este tipo fueron realizadas exclusivamente por artistas de la escuela de Utagawa. En las últimas cuatro décadas de la era Edo, el autor más fructífero de toda la escuela fue Utagawa Kunisada, del que se conocen alrededor de 600 grabados sobre el sumo.

Sumo Hibikinada Gorökichi. Kunisada (1786-1865). 1853. Editor Ebisuya Shoshichi. Colección Bujalance

Kunisada empezó pintando exclusivamente a los luchadores que pertenecían a la liga Makuuchi (liga senior), que eran os demandados por los editores. Más tarde, alrededor de 1840, también representó luchadores de la liga Juryo (liga junior). Realizó gran parte de sus obras en los cinco años posteriores a la época de la reforma Tenpo.

Sumo en ropa de calle. Kuniteru II (1829-74). 1866. Colección Bujalance

La reforma Tenpo reguló estrictamente el contenido de las obras de arte y prohibió la representación de los actores de Kabuki, por lo que los editores se dedicaron a la publicación de grabados sobre el sumo, ya que los grandes torneos de sumo, y todos los negocios relacionados con ellos, no tenían restricciones gubernamentales por lo que se convirtieron en las únicas áreas de entretenimiento durante esos años. La producción de grabados sobre sumo de Kunisada, y de otros artistas, siguió siendo importante después del periodo de restricciones, ya que el tema seguía teniendo una gran demanda por parte del público.

Competición de sumo ante el emperador. Toyonobu (1859-1886). 1884. Colección Bujalance

Al final del siglo XIX, con la occidentalización de Japón, la prensa y otras organizaciones reformistas argumentaron que el sumo era un obstáculo para el progreso.  Pero el sumo tenía defensores igualmente decididos, que eran lo suficientemente inteligentes como para capitalizar el amor del emperador por el deporte.  La Asociación de Sumo se reorganizó drásticamente, en 1882, para adaptarse a los gustos de la modernidad.  En marzo de 1884, se llevó a cabo un torneo de exhibición especial, en presencia del emperador, en el Palacio Separado de Hama (en la Bahía de Tokio). Evento que podemos presenciar en el  el ukiyo anterior.  Se trata de un tríptico oban de Utagawa Toyonobu, nieto de Kunisada.  En el grabado aparece el emperador apenas visible en la esquina superior derecha, junto a sus ministros principales, con otros dignatarios en el lado opuesto. 

Sumo-e, grabados japoneses sobre el sumo

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